Testimonio: Del sufrimiento al Refugio
Luego mis compañeros pasaron de darle patadas a un balón a dármelas a mí. Así fue como aprendí a pelear y, de paso, me convertí en un matón, en uno de los malos.
También preguntaba más de lo debido lo que me sirvió para comprender que ninguno de aquellos adultos a los que tenía como maestros sabía lo más mínimo de a qué demonios habíamos venido a la vida. ¿Cuál era el sentido de la existencia? ¿Cuál era mi misión? Nadie contestaba…
Así que decidí por mi cuenta que ninguno de aquellos adultos tenía el más mínimo derecho a decirme cómo vivir mi vida, pues no sabían ni tan siquiera vivir la suya. A partir de entonces solo le daría explicaciones a Dios y a mi Padre, si alguien más quería las suyas por mi podría remitirse a cualquiera de ambos o irse a tomar por el culo.
El desafío a la autoridad conlleva primero un niño problemático, luego un adolescente rebelde y nalmente un delincuente. Ojalá alguien me hubiera dicho entonces lo que bien se yo ahora mismo:
A esta vida se viene a servir, en concreto, a servir a los demás.
Con esta visión (la del niño) pronto atisbé un futuro de sufrimiento. Era feo, gordo, poco popular y un matón sádico que golpeaba por puro placer. Así que fue por primera vez a los 13 cuando intente parar el mundo para bajarme. La bendita policía impidió que el butano llegase a surtir efecto. Pero le perdí el miedo a la muerte y eso, por supuesto, fue mucho antes de perderle el miedo a la vida. La vida sí que da miedo.
Os podéis imaginar en lo que me convertiría a los 20 años: Un sádico adicto a todo tipo de sustancias psicotrópicas en busca siempre de peleas, conquistas, víctimas… Un matón de toda la vida, pero crecidito y peligroso, marcando su territorio con violencia y acero. Una puta vergüenza de persona, vamos.
Luego para rematar me enviaron a una prestigiosa universidad privada en Barcelona donde aprendí catalán. También aprendí cómo hay que llevarle piedras calientes al monje que cuida la entrada, para con ello llegar al verdadero poder; cómo hacerme un tiro de cocaína sobre un vinilo girando y cómo vender humo a precio de platino. Ego y más Ego. Encima con la mala suerte de topar con un mal maestro (yo no lo llamaría así…) que solo me utilizó como lo que era, un arma humana.
Pero desde ahí arriba, los señores del Karma tenían otros planes para mí, y me surgió la oportunidad de servir realmente a los mios. No podía fallar y como de costumbre, fallé; no estaba preparado para ver por mí mismo que solo somos sacos de sangre y mierda.
Y pensar que ahora, emulando al gran San Francisco de Asís, hago meditaciones de cementerio… Manda huevos Sr. Trillo, manda huevos, no me diga usted más.
Mientras yo me rodeaba de drogas, vicios y malas compañías, mi padre moría decepcionado conmigo pues solo me había pedido durante toda su vida una sola cosa: que fuese “Un hombre y un Caballero”.
Cuando Él murió yo no era ni lo uno ni lo otro. Jamás en la vida he estado tan perdido como tras la muerte de mi Padre.
Quise, una vez más, bajarme de este mundo. Pero de nuevo, la sagrada Policía Nacional estaba ahí para tapar mis cortes y conseguir que sobreviviese. En esa ocasión hubo algo especial: Sentí llorar a un familiar mientras se preguntaba “¿Por qué lo hace?”.
Comprendí la tristeza engendrada y asumí que se me había acabado el derecho a matarme. Puta vida esta, tendría que vivirla, no había más cojones...
Un apunte, ese familiar cumple años los 9 de mayo, luego os explicaré lo relevante de este dato.
Y llegó la soledad buscada de Unamuno, primero en forma de rabia incontenible, luego de ansiedad, finalmente tendencias extremadamente sociópatas. Incluso cruzo por mi mente que la única manera de librarme del dolor sin causar sufrimiento era llevándome primero por delante a toda la raza humana. Tiempos oscuros, webs oscuras.
Compraba la comida en el supermercado por internet cuando la mayoría de la gente aun no sabía ni que era posible, pero solo era una manera de no tener que tratar con nadie. Quite todos los espejos de casa pues no soportaba la mirada que me devolvía el cabrón que habitaba al otro lado. Y así pasaron 6 años. Luego… luego, la aceptación.
Cuando acepté que no había más remedio que vivir, quise escribir. Y en una internet llena de memes, gatitos y gilipolleces yo encontré a Alejandro Quintana (https://oficiodeescritor.com) y bajo sus alas abrí una cuenta en lo que de aquella era la red social de los 140 caracteres. Solo pequeños cantos, solo pequeños trinos, pero algún que otro navegante lo leía… No pedía más. Cuan agradecido le estoy al maestro Quintana en el presente día.
Un cínico amante de Antístenes como el que firma ya había encontrado la felicidad más allá de las posesiones materiales, pero en Twitter encontré legión. Un coro de voces y de personas que alentaban a este chiflado a seguir adelante molestando. Icé la bandera y construí mi fortaleza asumiendo el peso del mando mediante la palabra. Fue simplemente magnífico.
Como todo artista, nada hubiese continuado si no hubiese llegado una musa. Esta vez en forma de pelirroja capaz de volver loco al más cuerdo de los Maestros. Adorable en tantos aspectos que no pude encajarlo. Junto a la vergüenza perdí de nuevo la cabeza y con ella, naturalmente, le perdí el miedo a la vida. Por cierto, estábamos en Fallas cuando aquello acabo, para más detalles, me remito al artículo anterior.
Así fue como aprendí que en historias de dos conviene a veces mentir perdonenme ustedes, pero tiendo al Sabinismo....
Aprendí que Buda era un hombre, solo un hombre listo y lleno de curiosidad, la cual le llevo a descubrir como eliminar el sufrimiento y como ser feliz en esta misma vida y no en otras: Las Cuatro Grandes Verdades y el Noble Óctuple Sendero. Y llego la felicidad, las mujeres y por supuesto la profundísima satisfacción del deber cumplido. La disciplina del arco y la vida, la verdadera meditación y finalmente algo que no esperaba. La mujer de mi vida.
Una mujer intrínsecamente buena que no podría definir mejor que citando a Silvio Rodríguez (una mujer buena que no pide nada, o casi nada, que no es lo mismo, pero es igual) Perdónenme por ello los muertos de mi felicidad.
Si es que no me bastaba con no sufrir, encima, iba a ser feliz y todo. MANDA HUEVOS (no lo digo más, lo prometo…) 5 años después sigo en las mismas.
Casualmente, el 9 de mayo del 2026 tuve mi Toma de Refugio. ¿Os suena la fecha? Exacto, aquella persona cumple años cuando yo me fui a convertir en un Bodhisatva, ¡y fue por pura mera casualidad! O la rueda del Sansara, vayan ustedes a saber.
MORALEJA: Tened esperanza y no os fieis de mí, ¡¡Investigad Gandules!!
HAIKU DE REGALO – por haberse tragado el articulo entero
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Podría buscar una sola
pero Jamás la encontraría
Pues todas las flores son perfectas;
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Demétrio, el cínico Padre.





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